Ayer 1 de diciembre, llegaron las Voces del Fondo. Y por eso dice el Nicus en su blog del Gonellismo:
jueves, 2 de diciembre de 2010
¡Llegaron las voces!
Ayer 1 de diciembre, llegaron las Voces del Fondo. Y por eso dice el Nicus en su blog del Gonellismo:
domingo, 21 de noviembre de 2010
Solemnidad de Cristo Rey
La Solemnidad de Cristo Rey es algo muy importante, porque muestra la realeza de Jesús, lo muestra como lo que es: Dios, el Rey de Reyes, el Emperador de Emperadores, el Señor de todo el Universo, que posee la Soberanía Universal, porque Él Dios, creó todo y por eso tiene derecho a ser Rey de Reyes. El Padre fue el Creador y es Monarca Supremo y el Hijo es el Salvador y es Monarca Supremo y el Espíritu Santo también es el Monarca Supremo.
La fiesta fue establecida en el año 1925 de la era cristiana, por el papa Pío XI, quien la fijó en el domingo anterior al día de todos los santos (1 de noviembre).
En motivo de esta fecha importante el Fondo ha realizado su IX Misa del Fondo en el Santuario del Señor Resucitado.
Aquí dejamos un par de artículos sobre la fecha: el primero extraído de Catholic.net, que se llama "Fiesta de Cristo Rey" y el segundo sacado de rosario.org.mx, que se llama "Cristo Rey del Universo":
"Fiesta de Cristo Rey
ÚLTIMO DOMINGO DEL AÑO LITÚRGICO:
Cristo es el Rey del universo y de cada uno de nosotros.
Es una de las fiestas más importantes del calendario litúrgico, porque celebramos que Cristo es el Rey del universo. Su Reino es el Reino de la verdad y la vida, de la santidad y la gracia, de la justicia, del amor y la paz.
Un poco de historia
La fiesta de Cristo Rey fue instaurada por el Papa Pío XI el 11 de Marzo de 1925.
El Papa quiso motivar a los católicos a reconocer en público que el mandatario de la Iglesia es Cristo Rey.
Posteriormente se movió la fecha de la celebración dándole un nuevo sentido. Al cerrar el año litúrgico con esta fiesta se quiso resaltar la importancia de Cristo como centro de toda la historia universal. Es el alfa y el omega, el principio y el fin. Cristo reina en las personas con su mensaje de amor, justicia y servicio. El Reino de Cristo es eterno y universal, es decir, para siempre y para todos los hombres.
Con la fiesta de Cristo Rey se concluye el año litúrgico. Esta fiesta tiene un sentido escatólogico pues celebramos a Cristo como Rey de todo el universo. Sabemos que el Reino de Cristo ya ha comenzado, pues se hizo presente en la tierra a partir de su venida al mundo hace casi dos mil años, pero Cristo no reinará definitivamente sobre todos los hombres hasta que vuelva al mundo con toda su gloria al final de los tiempos, en la Parusía.
Si quieres conocer lo que Jesús nos anticipó de ese gran día, puedes leer el Evangelio de Mateo 25,31-46.
En la fiesta de Cristo Rey celebramos que Cristo puede empezar a reinar en nuestros corazones en el momento en que nosotros se lo permitamos, y así el Reino de Dios puede hacerse presente en nuestra vida. De esta forma vamos instaurando desde ahora el Reino de Cristo en nosotros mismos y en nuestros hogares, empresas y ambiente.
Jesús nos habla de las características de su Reino a través de varias parábolas en el capítulo 13 de Mateo:
“es semejante a un grano de mostaza que uno toma y arroja en su huerto y crece y se convierte en un árbol, y las aves del cielo anidan en sus ramas”;
“es semejante al fermento que una mujer toma y echa en tres medidas de harina hasta que fermenta toda”; “es semejante a un tesoro escondido en un campo, que quien lo encuentra lo oculta, y lleno de alegría, va, vende cuanto tiene y compra aquel campo”;
“es semejante a un mercader que busca perlas preciosas, y hallando una de gran precio, va, vende todo cuanto tiene y la compra”.
En ellas, Jesús nos hace ver claramente que vale la pena buscarlo y encontrarlo, que vivir el Reino de Dios vale más que todos los tesoros de la tierra y que su crecimiento será discreto, sin que nadie sepa cómo ni cuándo, pero eficaz.
La Iglesia tiene el encargo de predicar y extender el reinado de Jesucristo entre los hombres. Su predicación y extensión debe ser el centro de nuestro afán vida como miembros de la Iglesia. Se trata de lograr que Jesucristo reine en el corazón de los hombres, en el seno de los hogares, en las sociedades y en los pueblos. Con esto conseguiremos alcanzar un mundo nuevo en el que reine el amor, la paz y la justicia y la salvación eterna de todos los hombres.
Para lograr que Jesús reine en nuestra vida, en primer lugar debemos conocer a Cristo. La lectura y reflexión del Evangelio, la oración personal y los sacramentos son medios para conocerlo y de los que se reciben gracias que van abriendo nuestros corazones a su amor. Se trata de conocer a Cristo de una manera experiencial y no sólo teológica.
Acerquémonos a la Eucaristía, Dios mismo, para recibir de su abundancia. Oremos con profundidad escuchando a Cristo que nos habla.
Al conocer a Cristo empezaremos a amarlo de manera espontánea, por que Él es toda bondad. Y cuando uno está enamorado se le nota.
El tercer paso es imitar a Jesucristo. El amor nos llevará casi sin darnos cuenta a pensar como Cristo, querer como Cristo y a sentir como Cristo, viviendo una vida de verdadera caridad y autenticidad cristiana. Cuando imitamos a Cristo conociéndolo y amándolo, entonces podemos experimentar que el Reino de Cristo ha comenzado para nosotros.
Por último, vendrá el compromiso apostólico que consiste en llevar nuestro amor a la acción de extender el Reino de Cristo a todas las almas mediante obras concretas de apostolado. No nos podremos detener. Nuestro amor comenzará a desbordarse.
Dedicar nuestra vida a la extensión del Reino de Cristo en la tierra es lo mejor que podemos hacer, pues Cristo nos premiará con una alegría y una paz profundas e imperturbables en todas las circunstancias de la vida.
A lo largo de la historia hay innumerables testimonios de cristianos que han dado la vida por Cristo como el Rey de sus vidas. Un ejemplo son los mártires de la guerra cristera en México en los años 20’s, quienes por defender su fe, fueron perseguidos y todos ellos murieron gritando “¡Viva Cristo Rey!”.
La fiesta de Cristo Rey, al finalizar el año litúrgico es una oportunidad de imitar a estos mártires promulgando públicamente que Cristo es el Rey de nuestras vidas, el Rey de reyes, el Principio y el Fin de todo el Universo.
QUE VIVA MI CRISTO
Que viva mi Cristo, que viva mi Rey
que impere doquiera triunfante su ley,
que impere doquiera triunfante su ley.
¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Cristo Rey!
Mexicanos un Padre tenemos
que nos dio de la patria la unión
a ese Padre gozosos cantemos,
empuñando con fe su pendón.
Él formó con voz hacedora
cuanto existe debajo del sol;
de la inercia y la nada incolora
formó luz en candente arrebol.
Nuestra Patria, la Patria querida,
que arrulló nuestra cuna al nacer
a Él le debe cuanto es en la vida
sobretodo el que sepa creer.
Del Anáhuac inculto y sangriento,
en arranque sublime de amor,
formó un pueblo, al calor de su aliento
que lo aclama con fe y con valor.
Su realeza proclame doquiera
este pueblo que en el Tepeyac,
tiene enhiesta su blanca bandera,
a sus padres la rica heredad.
Es vano que cruel enemigo
Nuestro Cristo pretenda humillar.
De este Rey llevarán el castigo
Los que intenten su nombre ultrajar.
imagen:www.corazones.org"
Y el segundo dice:
"Cristo Rey del Universo
La fiesta de Cristo Rey fue instituida en 1925 por el papa Pío XI, que la fijó en el domingo anterior a la solemnidad de todos los santos. La Iglesia, ciertamente, no había esperado dicha fecha para celebrar el soberano señorío de Cristo: Epifanía, Pascua, Ascensión, son también fiestas de Cristo Rey. Si Pío XI estableció esa fiesta, fue como él mismo dijo explícitamente en la encíclica Quas primas, con una finalidad de pedagogía espiritual. Ante los avances del ateísmo y de la secularización de la sociedad quería afirmar la soberana autoridad de Cristo sobre los hombres y las instituciones. Ciertos textos del oficio dejan entrever un último sueño de cristiandad.
En 1970 se quiso destacar más el carácter cósmico y escatológico del reinado de Cristo. La fiesta se convirtió en la de Cristo "Rey del Universo" y se fijó en el último domingo per annum. Con ella apunta ya el tiempo de adviento en la perspectiva de la venida gloriosa del Señor.
La transformación de la segunda parte de la colecta revela claramente el cambio introducido en el tema de la fiesta. La oración de 1925 pedía a Dios "que todos los pueblos disgregados por la herida del pecado, se sometan al suavísimo imperio" del reino de Cristo. El texto modificado pide a Dios "que toda la creación, liberada de la esclavitud del pecado, sirva a tu majestad y te glorifique sin fin".
Cristo, piedra angular.
El año litúrgico llega a su fin. Desde que lo comenzamos, hemos ido recorriendo el círculo que describe la celebración de los diversos misterios que componen el único misterio de Cristo: desde el anuncio de su venida (Adviento), hasta su muerte y resurrección (Ciclo Pascual), pasando por su nacimiento (Navidad), presentación al mundo (Epifanía) y la cadencia semanal del domingo. Con cada uno de ellos, hemos ido construyendo un arco, al que hoy ponemos la piedra angular. Este es el sentido profundo de la solemnidad de Cristo – Rey del Universo, es decir, de Cristo – Glorioso que es el centro de la creación, de la historia y del mundo. “Todos perciben en sus almas una alegría inmensa, al considerar la santa Humanidad de Nuestro Señor: un Rey con corazón de carne, como el nuestro; que es autor del universo y de cada una de las criaturas, y que no se impone dominando: mendiga un poco de amor, mostrándonos, en silencio, sus manos llagadas”. (San Josemaría Escrivá de Balaguer)
Pío XI, al establecer esta fiesta, quiso centrar la atención de todos en la imagen de Cristo, Rey divino, tal como la representaba la primitiva Iglesia, sentado a la derecha del Padre en el ábside de las basílicas cristianas, aparece rodeado de gloria y majestad. La cruz nos indica que de ella arranca la grandeza imponente de Jesucristo, Rey de vivos y de muertos. (P. Morales, I. L.)
La Iglesia anuncia hoy alborozada que “el Cordero degollado”, al entregar su vida “en el altar de la Cruz”, reconquistó con su sangre preciosa toda la creación y se la entregó a su Padre, aunque sólo al final de los tiempos esa “entrega” será plena y definitiva. Al anunciar y celebrar hoy el triunfo de Cristo, nos llenamos de alegría y esperanza, sabiendo que Él nos llevará a su reino eterno, si ahora damos de comer al hambriento, y de beber al sediento, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y enterrar a los muertos (Evangelio.)
“Yo soy Rey”
Esta fue la respuesta rotunda de Jesús a Pilato. Aunque la respuesta completa fue ésta: “Pero mi reino no es de aquí”.
Pero si el reino de Jesucristo no es de este mundo, se inicia y realiza germinalmente ya en este mundo. Es verdad que sólo al final de los tiempos y tras el juicio final alcanzará su plenitud definitiva, pues sólo entonces triunfará definitivamente del demonio, el pecado, el dolor y la muerte.
Pero ya ahora, “el reino instaurado por Jesucristo actúa como fermento y signo de salvación para construir un mundo más justo, más fraterno, más solidario, inspirado en los valores evangélicos de la esperanza y de la bienaventuranza, a la que todos estamos llamados” (JUAN PABLO II.) Los santos –únicos que se han tomado en serio su reinado- han sido grandes sembradores de comprensión, justicia, amor y la paz siempre y en todas partes. ¡Pobre tierra esta nuestra sin su acción y la de los demás seguidores de Jesús!. A pesar de sus debilidades y pecados.
“Jesucristo es Rey que hace reyes a sus seguidores coronándolos en el cielo.” (San Buenaventura)
La historia de los mártires de Cristo Rey se ha reproducido siempre que el amor de Dios se apodera de un alma
Oposición al Señor.
¿Por qué, entonces, tantos se oponen al reino de Jesucristo? Porque es evidente que son muchos los políticos, escritores, artistas, creadores de opinión, detentadores del dinero y del poder, gente de a pie, que gritan –con el más cruel y eficaz de los lenguajes: el de las obras- “¡No queremos que Él reine sobre nosotros!”. Ese es el grito que se esconde tras tantos diseños de la familia, de la educación, de la moda, de la cultura, de la sociedad actual (cf. San JOSEMARIA ESCRIVÁ, Es Cristo que pasa, n. 179). Cierto que es un grito que no pocas veces es un eco del “no saben lo que hacen”. Pero no por eso menos real y doloroso.
Nosotros hemos de empeñarnos en lo contrario. Dejarle reinar en nuestra inteligencia, en nuestra voluntad, corazón, cuerpo, familia. Y hacer que reine en nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo y gente que se cruce en nuestro caminar. (José Antonio Abad, Comentarios Litúrgicos, Rev. Palabra)
Cristo
Viene de la traducción griega del término hebreo “Mesías” que quiere decir “ungido”. No pasa a ser nombre propio de Jesús sino porque Él cumple perfectamente la misión divina que esa palabra significa. En efecto, en Israel eran ungidos en el nombre de Dios los que le eran consagrados para una misión que habían recibido de Él. Jesús cumplió la esperanza mesiánica de Israel en su triple función de sacerdote, profeta y rey. (C.I.C 436)
Como Hijo de Dios, le correspondía por naturaleza un absoluto dominio sobre todas las cosas salidas de sus manos creadoras. “Todas han sido creadas por y en Él. En el cielo y en la tierra, todas las cosas subsisten por Él, las visibles y las invisibles”. Pero además es Rey nuestro por derecho de conquista. Él nos rescató del pecado, de la muerte eterna.
Cristo reina ya mediante la Iglesia
“Cristo murió y volvió a la vida para eso, para ser Señor de muertos y vivos” (Rm 14,9). La Ascensión de Cristo al Cielo significa su participación, en su humanidad, en el poder y en la autoridad de Dios mismo. Jesucristo es Señor: posee todo poder en los cielos, y en la tierra. Él está “por encima de todo principado, Potestad, Virtud, Dominación” porque el Padre “bajo sus pies sometió todas las cosas”. (Ef 1, 20-22). Cristo es el Señor del cosmos (cf Ef 4, 10; 1 Co 15, 24.27-28) y de la historia. En él, la historia de la humanidad e incluso toda la Creación encuentran su recapitulación (Ef 1,10), su cumplimiento trascendente. (C.I.C 668)
Como Señor, Cristo es también la cabeza de la Iglesia que es su Cuerpo (cf Ef 1, 22). Elevado al cielo y glorificado, habiendo cumplido así su misión, permanece en la tierra en su Iglesia. La Redención es la fuente de la autoridad que Cristo, en virtud del Espíritu Santo, ejerce sobre la Iglesia (cf Ef 4, 11-13). C.I.C 669
Cristo es Señor de la vida eterna. El pleno derecho de juzgar definitivamente las obras y los corazones de los hombres pertenece a Cristo como Redentor del mundo. “Adquirió” este derecho por la Cruz.
Profundicemos llenos de agradecimiento, como aquellos colosenses a quienes Pablo dirige su carta, en el misterio de amor que es para nosotros Cristo Rey redimiéndonos: “Demos gracias a Dios Padre, que nos libró del poder de las tinieblas y nos hizo dignos de la herencia de los santos en la luz, introduciéndonos en el Reino del Hijo de su amor, en el cual tenemos redención por su sangre, perdón de los pecados”. (Col. 1. 12)
Él se ofreció en la cruz, como hostia inmaculada pacífica para que todos los hombres se sujetasen a su dominio. Y así poder entregar al Padre ese Reino eterno y universal formado con las almas que con Él y en Él se salvan siempre. Reino de verdad y de vida, Reino de Santidad y gracia, Reino de justicia, amor y paz.
“El Señor me ha empujado a repetir, desde hace mucho tiempo, un grito callado: serviré. Que El nos aumente esos afanes de entrega, de fidelidad, a su divina llamada –con naturalidad, sin aparato, sin ruido-, en medio de la calle. Démosle gracias desde el fondo del corazón. Dirijámosle una oración de súbditos, ¡de hijos!, y la lengua y el paladar se nos llenaran de leche y de miel, nos sabrá a panal tratar del reino de Dios, que es un Reino de libertad, de la libertad que El nos ganó”. (San Josemaría Escrivá de Balaguer)"
Finalmente dejamos aquí un enlace a Aciprensa: haga clic aquí.
De paso: ¡Feliz día de San Celso, San Gelasio, San Alberto de Lovaina, San Marino y de la Presentación de Nuestra Señora!
viernes, 24 de septiembre de 2010
Video del Fondo
Mire aquí el impresionante video de los dos años del Fondo.
¡Arriba el Fondo Amplio! ¡Por Dios, por la Patria y por el Monarca legítimo! ¡Viva Cristo Rey!
viernes, 17 de septiembre de 2010
Cruzada anti-homosexual
Cruzada anti-homosexual.
Por Alberto Lamparoni Prodi.
Primero comenzamos con una cruzada contra el aborto; ahora continuamos aquí en el Fondo con otra cruzada, contra otro mal: la homosexualidad. Actualmente, aquí en Uruguay los inmundos homosexuales homosexualistas anti-heterosexistas están haciendo una campaña impresionantemente agresiva—valiéndose de los medios masónicos de comunicación—para implantar el “matrimonio” homosexual, el cual nuestros vecinos argentinos católicos lo han bien calificado como putimonio, puesto que la palabra matrimonio significa exclusivamente una unión entre varón y mujer.
Pero más allá del significado de la palabra matrimonio, la homosexualidad en sí es un grave error, es algo incorrecto e intentaré aquí explicar lo obvio; pero como un cristiano siempre debe decir la verdad, aunque la misma lo lleve a la muerte, es lo que haré; y lo haré para—que el que lea esto—se dé cuenta por qué es que la homosexualidad es incorrecta y así milite como nosotros para defender al verdadero matrimonio. Igualmente aclaro, que el gobierno céltico (el gobierno legítimo de Uruguay) jamás aprobará el putimonio; pero asimismo haremos todo lo posible para impedir que el gobierno corrupto e ilegítimo del Pepe, apruebe dicha aberrante ley. Contra ese gobierno, nosotros siempre estamos conspirando y luchando, porque es un gobierno marxista, laicista y masón.
Volviendo al tema, diré el motivo de que nuestra fuerza política milita en contra del “matrimonio” homosexual; en realidad los motivos son varios, y ellos son:
1)- El matrimonio por definición es entre varón y mujer: es decir entre personas de distinto sexo.
2)- La homosexualidad es inmoral, porque así nos lo enseñan las Sagradas Escrituras, por ejemplo:
1. “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.” Génesis (1: 27).
2. “Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo, 2 y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta noche. 3 Mas él porfió con ellos mucho, y fueron con él, y entraron en su casa; y les hizo banquete, y coció panes sin levadura, y comieron. 4 Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo. 5 Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos. 6 Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí, 7 y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad. 8 He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado. 9 Y ellos respondieron: Quita allá; y añadieron: Vino este extraño para habitar entre nosotros, ¿y habrá de erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacían gran violencia al varón, a Lot, y se acercaron para romper la puerta. 10 Entonces los varones alargaron la mano, y metieron a Lot en casa con ellos, y cerraron la puerta. 11 Y a los hombres que estaban a la puerta de la casa hirieron con ceguera desde el menor hasta el mayor, de manera que se fatigaban buscando la puerta.” Génesis (19: 1-a-11).
3. “Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos; 25 y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.” Génesis (19: 24).
4. “No te echarás con varón como con mujer; es abominación.” Levítico (18: 22).
5. “Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre.” Levítico (20: 13).
6. “No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace.” Deuteronomio (22: 5).
7. “Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? 4 Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, 5 y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? 6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.” Evangelio según San Mateo (19: 3-6).
8. “Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, 27 y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.” Romanos (1: 26-27).
9. “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.” I Corintios (6: 9-10).
10. Y en general en toda la Biblia (tanto Antiguo como Nuevo Testamento), las relaciones sexuales correctas son únicamente las dentro del matrimonio. Las demás están prohibidas. Y eso es, porque el matrimonio sirve para la reproducción (y otras cosas, como la crianza de los niños y todo eso).
3)- La homosexualidad es ilícita, porque así nos enseña el Magisterio de la Iglesia, por ejemplo:
1. La homosexualidad constituye el delito de sodomía (homosexualidad masculina o femenina—lesbianismo), según dicen los Doctores de la Iglesia.
2. Los apóstoles condenaron la sodomía (siglo I), siguiendo las enseñanzas del propio Jesús quien—como mostré anteriormente—prohibió la sodomía, al decir que el matrimonio es entre varón y mujer (“varón y hembra los hizo”).
3. En el Concilio de Elvira (305-306) se condenó a la sodomía.
4. En el Concilio de Ancira (314) se promulgaron castigos para penalizar la sodomía y la zoofilia (también condenada en la Biblia, como el adulterio y todas esas cosas).
5. En el III Concilio de Letrán (1179) se estableció: “Cualquiera que sea sorprendido en la práctica del pecado contra la naturaleza, en razón del cual la cólera de Dios se desencadenó sobre los hijos de la desobediencia (Ef. V,6), si fuese clérigo, sea degradado de su estado y sea mantenido recluso en un monasterio para hacer penitencia; si fuere lego, sea excomulgado y mantenido rigurosamente distante de la comunión de los fieles.” (III Concilio Ecuménico de Letrán (Lateranense), cán. 11, In Mansi, XXII).
6. En la Constitución Horrendum illud scelus del Papa San Pío V (1568), él expresa: “Aquel crimen horrible, por cuya culpa las ciudades corruptas y obscenas fueron quemadas en razón de la divina condenación, causa amarguísimo dolor y choca nuestro espíritu, impeliéndolo a reprimir tal crimen con el mayor celo posible.”
7. El eminente filósofo San Alberto Magno nos enseña que los pecados contra-natura (como la sodomía, la pedofilia y todo eso) son muy graves y eso es porque nacen de un frenesí ardiente, poseen una obscenidad repugnante, los que en él se envician raramente se liberan de la tara y son contagiosos como una enfermedad, pasándose de unos a otros.
8. Y el gran filósofo Santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia (aristotélico, impulsor de la sociedad orgánica, etcétera, etcétera, etcétera) argumentó que los pecados contra naturam son más graves que los secundum naturam, ya que el Orden Natural ha sido fijado por Dios y su violación es una terrible ofensa a Él. Es el pecado de la lujuria más grave.
4)- La homosexualidad es anti-natural, porque:
1. Como se dijo anteriormente va contra la Ley Natural.
2. La relación homosexual no sirve para la procreación (por eso también se dice que es contra-natura, sea sodomía masculina o lesbianismo femenino). Si todos los seres humanos se volvieran homosexuales, nuestra especie desaparecería por completo.
3. La naturaleza nos enseña que todos los demás animales son heterosexuales, porque sólo las relaciones sexuales heterosexuales reproducen; y el sexo es para la reproducción (no para el placer como dicen los modernos, pues el mismo es secundario; es un mecanismo de la naturaleza, creado para que los organismos tengan la necesidad fisiológica de reproducirse, porque así se reproducen los seres vivos sexuados; mientras que los asexuados se reproducen básicamente por mitosis).
4. Los homosexuales—sabiendo que su relación invertida e inmoral—buscan adoptar niños, generando no solamente daños para ellos mismos, sino para esos niños, torciéndolos desde el principio de su formación. Los modernos siempre niegan esta realidad, pero eso es una rotunda mentira y está comprobado científicamente, por verdaderos científicos (los que buscan la verdad y no son alcahuetes de los masones).
5. Y cuando no buscan adoptar niños, buscar usar métodos artificiales (fecundación in vitro y eso) para tener niños; yendo contra—una vez más—la Ley Natural.
5)- La homosexualidad es una enfermedad mental, como lo son las demás perversiones sexuales—como incesto, pedofilia, bestialismo, necrofilia, sadismo, etcétera—porque:
1. Si por ejemplo, el incesto o la pedofilia, son consideradas desviaciones sexuales (enfermedades mentales) porque justamente van contra lo natural, ya que el primero genera descendencia degenerada (deformado, retrasado mental, etcétera) y lo segundo no puede reproducir (porque el niño es inmaduro sexualmente); no hay razón alguna para creer que la homosexualidad—que también va contra natura—no sea una enfermedad. Quien dice que la homosexualidad no es una enfermedad, es irracional.
2. Si no fuera enfermedad (y delito), la humanidad no la hubiese condenado continuamente—y en la casi totalidad de las diferentes culturas—por casi toda la historia. Siempre fue y es algo vergonzoso, porque simplemente es inmoral y enfermizo; aunque los modernos—así como en algunos casos en épocas pretéritas—quieran obstinadamente decir que la misma no es una enfermedad, en el fondo todos sabemos que sí lo es. Prueba práctica de eso es que en realidad—por más que algunos digan lo contrario—padre (o madre) alguno, quiere que su hijo (o hija) sea homosexual. No es una cuestión de cultura (como dicen los modernos), es cuestión de moral y razón.
3. No sólo es una enfermedad, sino que es contagiosa, porque el homosexual busca convencer a los demás de que lo que tiene no es una enfermedad; como ocurre con otras patologías mentales como la locura, indicando esto, otra prueba más de que sí es enfermedad. El loco—al principio—niega su enfermedad y hasta que no la asume, no puede curarse; la homosexualidad es pues un tipo de locura.
4. La homosexualidad es viciosa—y como todo vicio—puede llevar a otras iniquidades sexuales, como la pedofilia. Está comprobado que el pedófilo, comienza—generalmente—siendo homosexual y luego pasa a ser pedófilo. Otra evidencia más, de que es una enfermedad, porque sólo una conducta enfermiza (viciosa, como fumar o consumir pasta base, marihuana, emborracharse, etcétera) conduce a más patología (más vicios execrables).
5. Y finalmente, que la OMS diga que no es una enfermedad, es otra gran razón para creer que—justamente—sí es una enfermedad, puesto que esa organización, pertenece—como todos sabemos—a la ONU y ésta es un títere de los Estados Unidos de América, el cual es la República masónica por excelencia, que gracias a sus “organizaciones internacionales” logra dominar todo el mundo, en el gobierno global masón; esto es la dominación de los Iluminati y el Bilderberg. A ellos, les conviene económicamente que la homosexualidad, no sea vista como algo incorrecto, porque así pueden comerciar mejor sus productos (hoteles, bodas, regalos, comerciales, etcétera). Todo es un negocio. Todo es una JODA, del gobierno global masón, que quiere cambiar la legislación de todos los países, para quitar las “fronteras” (los obstáculos nacionales) y comerciar libremente, expandir el error, para destruir todo, sólo para satisfacer sus mezquinos intereses. Ellos se valen de la “globalización” y la “desterritorialización”: de la “aldea global”.
Como vemos, razones para estar en contra de la homosexualidad, hay de sobra y la verdad es evidente. Lamentablemente los masones—con sus grandes aparatos de poder corrupto—logran engañar a la gente con sus impresionantes mentiras. Es obvio que la homosexualidad es incorrecta, cualquier niño se da cuenta, aunque sea retardado mental. Todos en el fondo sabemos que es incorrecta, pero muchos se dejan llevar por la corriente, por la opinión de la masa, sin ponerse a reflexionar, sin razonar. Ése es uno de los grandes problemas del mundo moderno: la gente NO razona; creen que porque tenemos televisión por cable o vía satélite, celulares de tercera generación e internet con banda ancha, la humanidad está más racional que nunca; pero eso es totalmente falso. El imperio actual de la razón, es sólo ante lo tecnocrático, pero no ante lo epistémico.
La razón hoy, está menoscaba. De ahí que predominen de forma contundente en las sociedades contemporáneas, los llamados “nuevos movimientos religiosos”, la adivinación, la brujería y un sinfín de supersticiones y tonterías. Eso, por desviarse de la fe correcta: el cristianismo. Eso, a causa del laicismo y del secularismo. En fin, la gran crisis del mundo contemporáneo no es económica, es moral.
Por eso, es que hay que oponerse, hay que resistir ante los embates del perverso gobierno global masón, porque como dice nuestro Presidente el Nicus: “El primer paso de la lucha es la Resistencia”. Es decir, no hay que callarse, porque los enemigos nuestros usan el MIEDO para mantener a la gente en SILENCIO y ellos criminalizan la Verdad; pero nos, los cristianos—católicos apostólicos romanos—tenemos el deber moral de decir siempre la verdad, aunque la misma nos lleve a la muerte, pues sabemos que la Verdad nos asegurará la libertad.
Y entonces, como dice nuestro Presidente (el Presidente del Fondo), debemos resistir, debemos luchar, porque somos cruzados, porque somos soldados de Jesucristo y siempre marchamos con la Verdad. Digámosle NO A LA HOMOSEXUALIDAD, SÍ A LA HUMANIDAD. SÍ AL MATRIMONIO. SÍ A LA FAMILIA. ¡VIVA LA PATRIA! ¡VIVA CRISTO REY Y EMPERADOR!
